martes, 12 de julio de 2016

El regreso de algo que no pensaba que regresaría

Literal, hace años que no escribo en este blog.

Volviendo a leer las entradas que he puesto me doy cuenta que este blog ha sido testigo de muchas etapas en mi vida, muchas que fueron hermosas, algunas que no quisiera repetir, otras que me hicieron lo que soy y otras más que mejor ni mencionarlas. Este blog muchas veces me sirvió como desahogo, como alguna forma de poder vaciar todo lo que tenía dentro sin herir a nadie, sin que otra persona pudiera pensar otra cosa y esto por que casi nadie visita ya mi blog. Hubo un tiempo en el que era muy visitado y comentaban, pero eso ya cambió.

Ahora ya soy una adulta, no quiero ponerme el título de señora aún por que no me siento así, creo que es más la falta de aceptación hacia cierta etapa de mi vida, pero me niego aún, a lo que iba con ser adulta es que no pretendo que alguien lea esto, no pretendo que comenten y me digan lo bonito que escribo, sólo es una forma de desahogo diaria, semanal o mensual.

Mi vida ha cambiado, en algunas cosas para bien, otras no tanto. Pasé por una etapa en la que vivía con mi mamá, no trabajaba, cuidaba a mi Emiliano y más nada. Decidí solicitar una maestría y fui aceptada, fue una decisión dura ya que la maestría me absorbe todo el tiempo y mi hijo por ahora vive con su papá (tan no vale la pena, que no hablaré de el).
Además de lo horrible que es no estar con Emiliano todos los días, cuento con el apoyo, el amor y todo lo que se necesita de otra persona que llegó a mi vida en el momento en el que tuvo que llegar, llegó a tumbar todas las ideas que tenía sobre mi futuro, sobre la vida y sobre mi actitud.
Honestamente, no se si sola hubiera podido enfrentarme a tantas cosas, tanta presión, estrés, tristezas de vez en cuando.

Lo mejor: ama a mi hijo y me ama a mi. Su familia es preciosa y también nos quiere, me trata hermoso y así como podemos ser los mejores novios, podemos ser los mejores amigos.

Lo peor: sorbe la sopa.


lunes, 4 de marzo de 2013

Ahora.

Puedo decir con seguridad, que poca gente me entiende ahorita y eso, es por que a poca gente le cuento lo que me pasa realmente. Hay unas a las que no quiero que sepan que ocurre en mi, por que no me interesa su opinión y otras poquitas, que platico tan bonito, que no quiero arruinar el rato.



jueves, 22 de noviembre de 2012

Una entrada para liberarse.

Y entonces fue cuando supe realmente que no sabía que hacer, no sabía cómo había llegado al punto de relacionarme con personas tan contradictorias con su persona. Relacionarme con personas tan soberbias y que siempre había querido evitar.
Nunca he entendido, ni entenderé la razón o la lógica de las personas, cuando por un lado creen ser personas espirituales, buscan soluciones y ratos religiosos, pero por otro lado se comportan como verdaderos imbéciles.
Las personas que cambian de forma de ser dependiendo de con quienes estén, las personas que se adecuan a la forma de ser de los demás para encajar mejor o los que no se muestran como son.
Tampoco me da la cabeza para entender a las personas que se creen maduros, unos profesionales, unas personas capaces de todo, superiores a los demás, pero por otro lado no son capaces de solucionar su vida privada.
Llegó mi vida a un punto en el que tiré la toalla y simplemente, dejé de intentarlo, dejé de querer hablarlo, dejé de querer intentar entenderlos y tal vez, ayudarlos, desde ahora me importan poco.
Cada quien sabe lo que hace, cada quien sabe cómo se porta y cada quién sabe que tan sincero es consigo mismo y con los demás... por mi parte, yo no voy a cambiar mi forma de ser.

No se realmente si es me vuelvo apática ante ciertos acontecimientos y ante las personas, no se si me han decepcionado bastantes, no se si pocas en mi vida son verdaderamente interesantes y significativas. A veces siento que vivo en un mundo con desconocidos, quitando a mi hijo, siento que nadie verdaderamente entiende a los demás, todo a veces tan superficial, lleno de intereses de por medio, tan falso... quizá una percepción errónea de mi parte, quizá no.

¿Por que no siempre hablar con la verdad? Realmente la verdad duele, pero es mejor apreciada que una actitud siempre llena de falsedades, hipocresías y contradicciones. 
El mundo se vuelve una mierda cada vez más por gente así, por gente falta de sensibilidad y de empatía.
En fin... mis ideas, muy mías pero necesitaba sacarlas.